Es sorprendente cómo la cultura popular define nuestra forma de actuar y consumir. Lo que durante décadas fue una guía útil para disfrutar del vino, hoy se ha convertido en una trampa de sabor para quienes no conocen su verdadero origen.
La frase “El tinto a temperatura ambiente” nace en una época en la que las casas no tenían calefacción central. En muchos pueblos cómo el nuestro, La Horra, las casas estaban hechas de adobe y piedra, con salones frescos y bodegas subterráneas donde la “temperatura ambiente” se encontrada entre 15 y 18ºC. Un rango ideal para disfrutar del vino tinto. Sin embargo, con el tiempo y la evolución de los hogares y nuestro estilo de vida, el término “ambiente” ha cambiado exponencialmente.
La temperatura media de un hogar español se encuentra entre 20 y 25ºC, superando los 28ºC en verano, por lo que si consumimos el vino a esta temperatura percibiremos el alcohol mucho más intenso, los aromas y sabores planos, cálidos y pesados.
Por eso, cómo sumiller, defiendo el concepto “El tinto a buena temperatura”. Lo ideal es entre 14 y 16ºC ya que, independientemente de la estación, el vino moderará su temperatura en la copa.
4 CLAVES imprescindibles para disfrutarlo:
ELIGE TU ESTILO DE VINO
En verano buscaremos referencias más frescas y frutales, cómo puede ser Figuero, y en invierno aquellas que tengan más cuerpo y estructura, cómo Pago de Torrosillo.
ATEMPERA LA BOTELLA
Si el vino está demasiado caliente ayúdate de una cubitera o nevera para conseguir la temperatura deseada.
AYÚDATE DE UN TERMÓMETRO
No siempre es sencillo saber si la temperatura es la ideal, por ello os invitamos a tener un termómetro para descubrir a que temperatura está la botella.
SIRVE POCO A POCO
El vino mantiene mejor la temperatura dentro de la botella, entonces, para asegurarte de que esté siempre perfecto, sirve poca cantidad en cada copa.